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Cría de becerras - Terneras - Vaquillonas: Haciendo foco en la nutrición

La presente conferencia fue expuesta en el marco del Congreso Mundial de la Leche, realizado en León, Mexico en el año 2003
Daniel Werner
Estado de Israel, Ministerio de Agricultura Y desarrollo Rural, Dpto. De Ganadería, Servicio de Extensión

Definimos “Cría de becerras” como aquella etapa que va del nacimiento al destete. En sistemas de crianza intensivos ésta etapa se extiende por unos 60 días, y durante la misma el retículo-rumen debe adquirir la capacidad de digerir carbohidratos estructurales (celulosa), que han de servirle a la becerra/o como fuente de energía para su crecimiento. Pero la importancia del período lactante se proyecta mas allá de los primeros 60 días de vida: es éste un período que entraña riesgos de contraer enfermedades cuyas posibles consecuencias van desde retraso en el crecimiento hasta muerte en la etapa lactante ó en la etapa inmedíatamente posterior al desleche. Las características particulares del aparato digestivo de los rumiantes durante el período lactante, hacen que sea fundamental que el productor maneje conocimientos prácticos adecuados, diferentes de los que se requieren en otro tipos de animales. Además, debe tenerse presente que el costo de cría de una becerra hasta el desleche es de aproximadamente $200 (dólares americanos), lo cual representa 18% del costo final de una vaquillona de reemplazo.
El sistema de alimentación de becerras durante el período lactante se basa en el uso de leche ó de lactoreemplazante. Hasta las 2-3 semanas de vida los lactantes tienen escasa tendencia a consumir alimentos sólidos, pero a partir de esa edad, mediante la administración de alimentos sólidos se puede lograr una manipulación del desarrollo ruminal y especialmente del de las papilas situadas en la pared del rumen.
Una correcta manipulación de las dietas liquídas y sólidas determinará la eficiencia de la alimentación, el desarrollo de un rumen funcional y la obtención de ritmos de crecimiento aceptables.


Calostro
El calostro es la secreción de la glándula mamaria durante los primeros 3 a 4 días luego del parto. Sus funciones, no se limitan a la provisión de anticuerpos al becerro sino que también contribuye al correcto desarrollo del tracto gastro-intestinal -mediante el aporte de hormonas, péptidos bioactivos y enzimas- y promueve el desarrollo de los lactantes (Kuhne et al, 2000).
Durante las primeras 24 horas de vida el intestino es permeable a macromoléculas y anticuerpos que luego de ser absorbidos son transportados por la sangre. El rol del calostro en el proceso de transferencia de inmunidad pasiva es ampliamente conocido. Varios son los factores a tener en cuenta para maximizar la eficiencia del mismo, entre ellos: a) el volúmen consumido de calostro; b) el tiempo transcurrido desde nacimiento al primer consumo; c) la concentración de inmunoglobulina (IgG), cuyo efecto en la eficiencia de transferencia de inmunidad pasiva es sumamente importante (Tanan K.G. & J.R. Newbold, 2002).
Atraso en la administración de calostro hace que el proceso de absorción de IgG sea menos eficiente, debido a que el pasaje a través del epitelio intestinal disminuye rápidamente a medida que transcurre el tiempo. Niveles adecuados de anticuerpos son obtenidos suministrando cuatro ó más litros de calostro de buena calidad, en un plazo de hasta 12 horas luego del nacimiento. Se recomienda suministrar dos litros inmediatamente luego del nacimiento y otros dos dentro de las 12 horas de vida (Morin et al, 1997). La forma en que se suministra el calostro (biberón o sonda) es menos importante que la calidad del mismo.
Se debe tener en cuenta que en becerros que nacen débiles, prematuros o bajo condiciones de estrés, el proceso de absorción de IgG puede estar afectado. Las IgG maternales se concentran en la glándula mamaria de la vaca seca durante las últimas semanas de gestación. Acortamiento ó prolongación del período seco afectará la calidad y cantidad de calostro producido por la vaca. El número de lactancias (vacas primerizas tienen calostro de menor calidad que vacas adultas) y la raza afectan la calidad y cantidad del calostro (Quigley J.D. III et al, 1994). En Israel el uso de complementos calostrales (con el propósito de elevar el tenor suero-proteico en sangre) no es constante, mientras que el uso de vacunas a las futuras madres es un práctica de rutina. Esta práctica (inmunización materna) es empleada principalmente en vacas adultas con el objetivo de potenciar la calidad del calostro, a través del aumento de la concentración de anticuerpos.
El valor energético del calostro es 3 veces mayor (Energía Bruta/Materia Seca) que el de la leche (Kuhne et al, 2000). Esta energía es utilizada para funciones metabólicas básicas (incluído el mantenimiento de la temperatura corporal) y para el crecimiento. Además, el calostro es rico en Vitamina A y minerales.
Suministro de al menos 10 litros de calostro durante los primeros 3 días de vida, seguidos de alimentación a base de leche, permitirán que durante los primeros 7 días de vida el neonato tenga un aumento de peso entre 0.250 – 0.500 kg/día (Kuhne et al, 2000).
En un trabajo realizado por N. Gal-On (2002) en fincas lecheras del norte de Israel, se constató que sólo el 58 % de los productores chequea el calostro en forma rutinaria empleando densímetro (calostrómetro), instrumento que no posee alta precisión pero es un buen indicativo a nivel de campo. Es una común usanza que productores poseen a nivel de finca “banco” de calostro. La conservación se realiza en refrigerador por un lapso de hasta 7 días o en congeladores por tiempo más prolongados.
En dicho trabajo Gal On encontro que el 67% de los lactantes tenían un nivel adecuado de IgG en suero, 17% poseían un nivel parcial de inmunización y el 16% restante no poseían nivel alguno de inmunización. De los hatos analizados, solo el 46% de los hatos poseían el 75% o más de sus becerros adecuadamente inmunizados.
En Israel, las principales causales de morbilidad de becerras/os son dos: hasta las cuatro semanas de vida díarrea y en becerros mayores de 4 semanas, enfermedades del tracto respiratorio. En ambos casos las causas ser definidas como multifactoriales. Los agentes causantes de díarrea pueden ser infecciosos (bacterial, viral y micótico); parasitarios; tóxicos; factores carenciales y dietéticos, de los cuales los infecciosos son los de mayor importancia. Una insuficiente inmunidad pasiva del becerro y la presencia de dichos agentes infecciosos son los principales causantes del síndrome diarreico. Por lo tanto, prácticas sencillas, como la administración de calostro primario, analizado y adecuadamente suminstrado y el mantenimiento de normas adecuadas de higiene y buena ventilación de las viviendas de los lactantes son prácticas de manejo sencillas pero efectivas, cuyo propósito es la prevención de los síndromes díarreico y respiratorios típicos del período lactante.

Calostro: conclusions

1-El calostro tiene una primerísima importancia respecto a la transferencia de inmunidad pasiva a becerras, contribuyendo además al desarrollo del tracto gastrointestinal.

2-Su aporte nutricional contribuye al mantenimiento de la temperatura corporal y al crecimiento.

3-Los lactantes deben consumir 4 l/d de calostro durante los 3-4 primeros días de vida, siendo de vital importancia el consumo de 2 litros inmediatamente luego del nacimiento y de otros 2 litros hasta las primeras 12 hs de vida.

Valor nutricional de lactoreemplazantes.
Alimentos líquidos representan la principal fuente de nutrientes durante la primeras 3 semanas de vida del lactante, a partir de la cual aumenta en forma significativa el consumo de alimentos sólidos.
Diferentes encuestas realizadas en Israel en los últimos 10 años, demostraron que más del 70% de los productores utilizan lactoreeemplazante como alimento líquido en la etapa lactante, aproximadamente 20% de los productores utiliza lactoreemplazante ó leche (en diferentes etapas del año) y el 10% restante basa la alimentación líquida solo en la leche. La edad de desleche varia de 50 a 60 días, siendo el consumo total de lactoreemplazante de aproximadamente 25 kg (Gal On N., 2002), Lidsky Y., 2003)
Los lactoreemplazantes más usados en Israel contienen aproximadamente 23% de proteína y se caracterízan por la alta calidad de materia prima empleada en su su fabricación. Generalmente poseen entre un 30-50% de polvo de leche, variando el porcentaje de caseína entre 8-14%. Debido a los altos costos, existe hoy día una tendencia a utilizar lactoreemplazantes que no poseen polvo de leche (“caseína cero”).
El contenido de grasa suele ser bajo (12-15%) en comparación con lactoreemplazantes en uso en Europa, fundamentalmente debido al clima cálido de Israel.
Otra de las características de los lactoreemplazantes usados en Israel es la presencia de aceleradores de crecimiento, como Monensina, que además posee actividad antibacteriana.
Siendo los lactoreemplazantes la base de los programas nutricionales en lactantes, es de vital importancia una correcta elección del producto. Es necesario evaluar el aporte energético y protéico del mismo, y las materias primas empleadas en su elaboración, en función de los requerimientos de los lactantes . Estos requerimientos pueden ser obtenidos del NRC 2001 (Tabla Nro. 1). Los requerimientos energéticos son expresados en energía metabolizable –EM-. En cuanto a proteínas, los requerimientos pueden ser expresados en función de la proteína metabolizable (MP)

Tabla Nro 1 :Calculo de los requerimientos de energía metabolizable (ME) y proteina metabolizable (MP) para becerros de 45 kg/PV, acorde a los datos del NRC (2001)

tabla 1


(1) DMI: Consumo de MS calculado de la energía metabolizable de un lactoreemplazante que contiene 20.2 MJ/kg MS.

En forma práctica esto significa que si se emplean lactoreemplazantes con XXX Mcal EM/kg MS usados, para sostener ritmos de crecimiento de 0.400 kg/d los lactantes deberán consumir aproximadamente 0.590 kg/d (NRC, 2001). La digestibilidad de los diferentes componentes de los lactoreemplazantes, varía en las diferentes etapas del crecimiento. El NRC 2001 propone el uso de coeficientes de digestibilidad constantes a lo largo de todo el período, lo cual representa una limitación para la evaluación correcta de la verdadera digestibilidad de los lactoreemplazantes.

Como ejemplo, en lactoreemplazantes en cuya composición se han introducido proteínas vegetales para reemplazar a proteínas lácteas, los coeficientes de digestibilidad deberían se ser ajustados, fundamentalmente durante el primer mes del período lactante en los cuales la producción de proteasa por parte del becerro es menor.
Análisis de los lactoreemplazantes más comunmente utilizados, demuestra que aproximadamente el 30-35% de la enegía metabolizable que contienen es aportado por grasa, a diferencia de la leche en la cual la contribución energética de la grasa es de un 50%. El aporte energético de la proteína es similar en ambas fuentes: aproximadamente 25 %.
Los planes de nutrición usados en Israel, se basan en un consumo promedio de 0.450 kg/d de lactoreemplazante (25 kg en todo el período) durante los primeros 55 días de vida, siendo el objetivo, estimular el consumo de alimentos sólidos a efectos de reemplazar nutrientes que provee la leche y/o el lactoreemplazante, que si bien son de alto valor nutricional representan un alto costo económico. El objetivo es reemplazar un alimento relativamente costoso (leche/lactoreemplazante) por otros de menor costo y fácil manejo como el concentrado iniciador y/o forrajes, medida que contribuye a reducir el trabajo que es invertido y facilita el manejo de las becerras en grupo. La alternativa del uso de leche en lugar de lactoreemplazantes es un tema frecuentemente debatido por los productores israelíes. Independientemente del valor nutricional comparativo entre ambas alternativas (Tabla Nro 2) y de las ventajas de manejo que presentan los lactoreemplazantes, como en este país la producción de leche se realiza con limitación de cuotas, la decisión del productor dependerá de la relación de precios entre el litro de leche excedente y el litro de lactoreemplazante.

Tabla No.2 : Composición de leche y de lactoreemplazante comercial (NRC 2001) en MS.



Aquella leche que no posee alternativa alguna de comercialización debido a problemas de calidad (leche con alto contenido de células somáticas, sanguinolienta ó con antibióticos) representa para el productor un producto con valor económico. Desde el punto de vista profesional recomendar el uso de este tipo de leche para alimentación de becerras significa aumentar significativamente los riesgos de transmisión de patologías y/o generar resistencia a antibióticos. Segun Gal-On más del 80% de los productores usan este tipo de leche de deshecho en algun período de la etapa lactante.
La frecuencia de comidas que debe recibir la becerra varía con la edad. De acuerdo a los datos de Gal-On sólo 35% de los productores suministran 2 comidas díarias desde el nacimiento al desleche (mientras que el alimento sólido es suministrado ad libitum).
La forma más popular de suministro es en balde ó cubeta. El éxito de este sistema radica en su sencillez, facilidad para el mantenimiento higiénico del equipo usado y los bajos costos. Las desventajas de este sistema son: la necesidad de enseňar a los lactantes a tomar del balde cuando en forma natural no lo hacen y el ritmo de consumo que es rápido, por lo cual la producción de saliva es menor que en forma natural, de modo que el paso del lactoreemplazante al abomaso es menor del 100%. Este método es usado en la gran mayoría de las fincas que usan como sistema de vivienda la jaula individual. La combinación de ambas prácticas permite al productor: alimentación y seguimiento individual de cada cría y prevención de contagio de enfermedades.

Alimentos sólidos
El uso de la ración total mexclada (RTM) en la etapa lactante es el sistema más utilizado en lo que refiere a la alimentación sólida.
La composición química recomendada es: 18% de proteína cruda, 1.75-1.8 Mcal de energía neta para leche. Los componentes más comunes de esta RTM son (en materia seca): 10% de semillas de algodón, 35% grano de maíz, 25-30% semilla de cebada, 15-20% torta (expeller) de soja, 10% de heno de alfalfa y una premezcla de sales minerales y vitaminas (Werner D & R. Solomon, 2001).
La mitad de los productores de Israel usan este tipo de mezclas y comienzan a suministrarla a partir de los primeros 7 días de vida y a lo largo de todo el período lactante. El resto de los productores suministra concentrado iniciador peletizado ó mezcla de concentrado y heno de leguminosa, siendo el heno de alfalfa el más usado y el de vicia como segunda alternativa. Se recomenienda a los productores ofrecer el alimento sólido fresco todos los días.
El desarrollo ruminal en lactantes está directamente relacionado con el consumo de alimentos sólidos, que estimulan el desarrollo de la flora bacteriana. Alimentos que producen ácido propiónico y butírico en mayores proporciones (concentrados iniciadores) estimulan el desarrollo de las papilas ruminales, la secreción de líquido ruminal e incrementan la capacidad de absorción del epitelio ruminal. Estos hallazgos han sido los que determinaron la tendencia predominante en los últimos años a disminuir la cantidad de alimento fibroso en la RTM de lactantes, ya que éste hace producir particularmente ácido acético durante su fermentación. Paralelamente se aumentó la cantidad de granos y/o concentrados.

Crecimiento acelerado durante el período lactante.

Cuando invertir el máximo esfuerzo para obtener el máximo beneficio?

Estudios realizados Israel muestran que el ritmo de crecimiento de la altura de la cruz durante los primeros meses de vida (0-9 meses) es de 3-3.5 cm/mes y posteriormente desciende a un ritmo de 1-1.2 cm/mes, el cual permanecie prácticamente constante hasta el momento de la parición, hacia los 23-24 meses (Barash et al, 1997). Siendo así, cabe preguntarse en qué etapa del proceso de cría de la vaquilla es más conveniente invertir el máximo esfuerzo? La respuesta se extrae de los datos presentados en tabla Nro. 3, donde podemos observar que 75% del crecimiento se produce durante el primer año y el 25% restante durante el segundo año. En lo que al peso vivo se refiere la distribución es equitativa en el primer y segundo año.

Tabla Nro 3: Distribución del crecimiento (altura y peso) a lo largo del período de cría de vaquillas de reemplazo en hatos comerciales de Israel. Datos basados en el trabajo de Kertz 1998.




La ejecución de manipulaciones nutricionales en la etapa prepubertal puede acarrear consecuencias problemáticas en lo referente al desarrollo mamario y por lo tanto una de las alternativas de elección para maximizar el crecimiento de la vaquilla, es lograrlo en el período lactante. Investigaciones realizadas en los últimos 5 aňos han demostrado la conveniencia de acelerar el crecimiento de las becerras desde temprana edad.
Empleando lactoreemplazantes comerciales (23% de PC) a razón de 0.450-0.500 kg/d, se obtienen ritmos de crecimiento que son considerados satisfactorios. Acaso tal ritmo es la mejor de las opciones? Prestemos atención a lo siguiente: el manejo de separar al lactante de la madre inmediatamente luego del nacimiento para suministrarle cantidades limitadas de alimento una o dos veces por día, se diferencia del manejo tradicional en el cual el becerro es criado al pie de la vaca y por lo tanto tiene acceso a un número ilimitado de comidas, que puede llegar a 6 ó mas comidas al día ( Hafez & Lineweaver, 1968). En vista de ello cabe preguntarse: si se pudiera aumentar el consumo diario acaso se lograría un incremento del ritmo de crecimiento? Estudios recientes demostraron que en programas de alimentación en los que el consumo de lactoreemplazantes estaba limitado, se llegó a un consumo de 10 g/kg PV (MS de lactoreemplazante), mientras que en programas de libre consumo se llegó a 25 g/kg de PV. He aquí otro argumento: en sistemas de comedores automáticos con libre acceso al lactoreemplazante, se logran consumos por encima de 18-20 gr/kg PV con costos 24% superiores alos sistemas tradicionales ( Thickett et al, 1998). Terneros en pie alcanzan consumos que varian entre los 20-25 g/kg PV. Aumento en el consumo de 11.3% a 19.4% produjeron aumentos díarios de peso que variaron de 0.400 a 0.950 kg/d (Drackley J.K., 2001). En conclusión, puede afirmarse que el crecimiento acelerado que se logra con libre consumo saca provecho máximo del potencial biológico de crecimiento. (Drackley J.K. 2001).
Cuando la dieta líquida se basa en lactoreemplazantes, el nivel de consumo (Tana, K.G. & J.R.Newhold, 2001), manipulaciones industriales a la grasa y a la proteína del producto y la proporción entre ambos componentes, pueden influir en el ritmo de crecimiento y la composición corporal del lactante (Tifosky et al., 2001).
¿Cual sería la composición ideal de un lactorremplazante que ha sido diseñado para acelerar el crecimiento de la becerra sin causar trastornos? Tal producto debe producir una aceleración del crecimiento sin llegar a producir deposición de grasas en tejidos que puedan afectar el desarrollo del lactante y la producción futura.

En los trabajos de Díaz et al. (1998, 2001) se logró acelerar el ritmo de crecimiento de los lactantes sin producir engorde de los mismos, mediante el uso de lactoreemplazantes en los cuales la proteína no era factor limitante del crecimiento y en los que se incluyeron cantidades moderadas de grasa.
Trabajos más recientes (Drackley, J.K., 2001) cuyo propósito fue estudiar la interacción entre el nivel de consumo y la concentración del lactoreemplazante (aumento de la concentración de proteína y disminución de la concentración de grasa), demostraron que el consumo de proteína influencia el aumento diario de peso y la composición de dicho aumento. Incremento del tenor proteico del lactoreemplazante causa dismunición en la deposición de grasa corporal.
Otro factor que puede influir en la composición corporal del lactante es la proporción entre las fuentes energéticas incluídas en el lactoreemplazante, como por ejemplo la relación grasa:lactosa. Seguramente éste es el caso de la leche, cuyo aporte energético es mayor que el de los lactoreemplazantes comerciales, lo cuál explicaria los mejores ritmos de crecimiento obtenidos en el trabajo de Werner et al. (2003). Asimismo, la relación de aporte energético entre grasa:lactosa (1.91:0.98) explicaría la alta deposición de grasa en becerras que consumieron cantidades similares de leche y de lactoreemplazante con alto tenor graso y contenido protéico estandard (Tifosky et al, 2001).

Conclusión:

El 50% del crecimiento en altura de la vaquilla se produce durante los primeros 6 meses de vida. El período en el cual el desarrollo esquelético de la becerra (medido como altura) se realiza más eficientemente, es durante los primeros dos meses de vida (Kertz et al, 1998). La eficiencia con la que las proteínas producen deposición muscular es mayor en los primeros meses de vida y disminuye a medida que el peso vivo de la becerra va aumentando.
La decisión de suministrar cantidades limitadas de leche y/o lactoreemplazante es en realidad una decisión económica, basada en la necesidad de reducir costos y generar un aumento en el consumo de alimentos sólidos (cuyo costo es menor que el de la leche ó del lactoreemplazante.
Las consecuencias de manipulaciones nutricionales a edad temprana deberán ser evaluadas respecto a sus efectos sobre la composición corporal, el desarrollo mamario y la producción futura.

Cría de becerras: una etapa del programa de manejo integral de cría de vaquillas de reemplazo (etapas claves para monitorear el programa de cría de vaquillas de reemplazo)

El éxito de un programa de manejo ha de reflejarse en el nivel de producción que dichas vaquillas habrán de alcanzar como vacas, a lo largo de su vida productiva. Para ello, el productor debera tener en cuenta que la cría es un proceso largo (24 meses) y costoso ($1100 –dolares americanos). Como todo proceso, también éste debe ser monitoreado en cada una de sus etapas para controlar y asegurar el resultado final. ¿Cuáles son las etapas de crecimiento que deben de evaluarse para asegurar el desarrollo óptimo de las vaquillas? Veamos el tema desde la meta (primer parto) hacia las etapas precedentes.

Parición : Peso a la primera parición.

Si se considera el ritmo de crecimiento óptimo y la edad óptima de inseminación, resulta que a la primera parición el peso debe ser de unos 564 kg y la edad 22.6 meses (Mouritis M.C.M., 2000). Van Amburgh et al. (1998) determinaron que el peso post-parto de una vaquilla debe ser 82% del peso adulto (aproximadamente 640 kg) y concluyeron que las mejores performances se lograron en vaquillas cuyo peso post-parto fue 90% del peso adulto. En estudios realizados en Israel, los mejores niveles de producción se obtuvieron en vaquillas que al post-parto tenían 85% ó más del peso adulto.
El significado práctico de estos hallazgos es que a lo largo de los 23-24 meses de cría deben lograrse un ritmo de crecimiento promedio de 0.750 kg/d, al menos.

Inseminación: Un sistema de trabajo con apropiado control del proceso de cría debe considerar el peso de las vaquillonas y la altura de la cruz como criterio para determinar el momento apropiado de comenzar a inseminar.
El peso recomendado al momento de la primera inseminación es 55% del peso adulto (NRC, 2001). Como el peso a primera parición debe ser de aproximadamente 610 kg, se deduce que al momento de la primera inseminación, que en promedio sucede a los 14 meses, la vaquilla debe alcanzar un peso vivo de aproximadamente 340 kg y 124 cm de altura en la cruz.

Ritmo de crecimiento pre-puberales

La aceleración del ritmo de crecimiento en esta etapa conduce a la reducción del tiempo en que la vaquilla alcanza la pubertad, pero a su vez incrementa la proporción de tejido graso en la glandula mamaria, en detrimento de tejido parenquimático. Como consecuencia, la producción de leche en la primera lactancia disminuye. O sea que debería ponerse en práctica un manejo tendiente a lograr un ritmo de crecimiento pre-puberal aceptable, pero sin que ello conlleve una deposición excesiva de tejido graso en la ubre.
Sin embargo, investigaciones recientes han llegado a resultados que contradicen lo anteriormente expuesto. Por ejemplo, el NRC 2001 propone un ritmo de crecimiento de 0.870 kg/d en la etapa pre-puberal.
Factores como la raza de la vaquilla, efectos de planes nutricionales que combinan altas cantidades de proteína y altas cantidades de energía, y el hecho de que el ritmo de crecimiento puede ser influído por la capacidad de desarrollo esquelético (factor genético) y no solamente por el nivel de nutrición, contribuyen a las conclusiones contradictorias que encontramos en la literatura (Tanan, K.G. & J.R. Newbold, 2002).

Conclusión:

Se recominda que el productor lleve un control periódico del desarrollo (peso y altura) de sus vaquillas en cada una de las etapas del crecimiento, siendo el objetivo que la vaquilla llegue al parto con las dimensiones de peso y altura que se consideran óptimas Vaquillas que llegan al primer parto a los 23-24 meses, alcanzan una altura a la cruz por encima de 140 cm y tienen peso de 600-620 kg, cuentan con una base para lograr los mejores niveles de producción futura.

Conclusiones generales

El uso de calostro en la cantidad y calidad adecuadas es fundamental para un correcto manejo del lactante, ya que tiene influencia decisiva en su capacidad inmunológica y desarrollo.
Respecto a la dieta líquida (lactoreemplazante y/o leche) es importante determinar la calidad de la misma (cantidad y fuentes de energía y proteína) y la respuesta del lactante a diferentes niveles de consumo. El objetivo es conseguir una aceleración del crecimiento sin producir deposición de grasas en tejidos que puedan afectar la producción futura.
Es importante revisar programas de crecimiento basados en consumo limitado de lactoreemplazantes (aprox. 10g/kg PV, MS de lactoreemplazante), ya que con consumo libre se alcanzan consumos de 25g/kg PV.
Alimentos sólidos: es recomendable emplear concentrados de alta palatabilidad. Debe considerarse que aumento del consumo de lactoreemplazante hace disminuir el consumo de concentrados, lo cual podría retardar el desarrollo ruminal.
Para que las vaquillas puedan expresar su potencial productivo cuando entren en producción, el programa de manejo deberá basarse en:


1- desarrollo de la vaquilla de acuerdo a las metas establecidas: peso, altura y condición corporal óptimos;


2- lograr crecimiento máximo en etapas tempranas del desarrollo, en las que el desarrollo esquelético es tres veces mas rápido que en etapas posteriores a la pubertad;


3- programa nutricional que asegure el mantenimiento del desarrollo logrado en el período lactante, durante todo el período de cría y hasta la parición.





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