El engorde a
corral, flor de negocio.
Tiempo atrás periodistas de AGRODIARIO vieron frustrada una nota
sobre este tema con uno de los responsables de un importante y exitoso
"feed lot" de nuestra zona. Motivo: su asesor técnico y/o socio pensó
que no había que "levantar" la perdiz para no "avivar"
giles.
Fueron en vano las explicaciones sobre que esta
tecnología no era un secreto y que los números y cifras están al alcance de
todos y que las diferencias entre unos y otros radican en quien tiene la
plata para invertir en instalaciones, alimentos para darle de comer, buena
nutrición y sanidad. Es decir: confiables.
Esta nota publicada en Capital Federal muestra
que nuestro interés y el de uno de los socios era legítimo y verdadero. El otro
se equivocó y posiblemente lo que se intentó que es ahuyentar
competidores logró el efecto contrario. Ya comienzan los interesados
en alquilar y arrendar algunos "feed lots" que fueron
abandonados tiempo atrás.
Los ganaderos prefieren destinar más terreno a la
soja y dejar la terminación de novillos a otros que lo hacen mas rápido,
mejor y en menor superficie. Agrodiario - Comentario
Cada 12 meses, un millón y medio de animales gordos
salen de esos establecimientos. Allí reciben una alimentación balanceada que
permite acelerar el proceso. Se convirtieron en una alternativa de inversión.
En la Argentina,
el engorde de hacienda a corral y hotelería para ganado, conocido como feedlot
por su nombre en inglés, ya factura unos 1.000 millones de pesos anuales. El
sector, en el que hay grandes jugadores como Cresud (la compañía agropecuaria
de la familia Elztain, dueña también de los principales shoppings de Buenos
Aires) y productores casi artesanales, se convirtió en una alternativa
inclusive para pequeños inversores que buscan oportunidades en el sector agropecuario.
En los feedlots, la hacienda está encerrada en corrales, en los que recibe
alimentación balanceada (generalmente, en base a maíz) para acelerar su engorde
y lograr una calidad uniforme de carne.
Cresud, la compañía de los Elztain, entró al negocio en 1999, junto a un
poderoso grupo "feedlotero" de EE.UU., Cactus. En partes iguales,
armaron Cactus Argentina, un feedlot para 28.000 animales en San Luis.
Allí, atienden la hacienda de criadores y engordadores de todo el país. Cobran,
como el resto de los feedlots, la cantidad de comida que reciben los animales,
los gastos de vacunas y medicamentos y, además, un valor fijo, que ronda los $
0,25 por día y por cabeza en concepto de hotelería.
Por eso, las cuentas no son complicadas para quien envía hacienda a un feedlot.
Sabe cuánto pagó por ella, le suma los gastos en los que incurrirá
(alimentación, sanidad y hotelería) y luego calcula a cuánto la venderá.
"En realidad, somos una empresa de servicios", dice Miguel De
Achával, titular del emprendimiento de Cresud. Y agrega que "hay una gran
oportunidad en nuestra ganadería en crisis. Por algo entró Cargill (se asoció
recientemente al frigorífico local Finexcor) a este negocio en la
Argentina". Tanta fe le tiene Cresud al feedlot que buscan un campo en La
Pampa o Córdoba para armar otro similar.
Según datos de la Cámara de Engordadores de Hacienda Vacuna (que agrupa a los
feedloteros), de los feedlots argentinos salen cada año 1.500.000 cabezas, con
un peso promedio de 300 kilos. Es decir, son 450 millones de kilos. A un precio
promedio superior a los $ 2 por kilo vivo, significa que el sector factura unos
$ 1.000 millones anuales.
Pero, más allá de los grandes números, los feedlots se han convertido en los
últimos tiempos en una alternativa de inversión para capitales pequeños o
medianos.
La familia de Carlos Bonetto tiene un feedlot de 6.500 cabezas cerca de Venado
Tuerto, en Santa Fe. Allí, casi toda la hacienda es de terceros. "Y el 60%
es de inversores, gente que no tiene campo pero se vinculó con el negocio y que
ha llegado a ganar, recientemente, entre 10 y 13% en 3 meses, lo que dura en
promedio un engorde de terneros".
Esa categoría de hacienda entra a los corrales, en promedio, con 140 kilos y
sale gorda con 240 kilos. Mete 100 kilos en unos 90 días o menos, a gran
velocidad.
Daniel Costantino tiene un feedlot en Marull, cerca de San Francisco, Córdoba.
Su capacidad, de 2.500 cabezas, está casi completa, como el resto de los
consultados por Clarín. Pero, a diferencia de buena parte de sus colegas,
engorda animales más pesados: novillos. "Recibimos muchos porque la sequía
en la zona dejó a la gente sin campo", explicó. Y agregó que "con el
boom de la soja, el productor quiere sembrar, aunque busca mantener los
animales pero sacándose el tema de encima".
Antonio Da Silva, encargado del feedlot Don Corral, ubicado a 162 kilómetros de
Buenos Aires, por la ruta 3, comentó que "están entrando 1.000 cabezas por
semana. En un mes ya estaremos llenos". En el establecimiento, cerca de
Las Flores, tienen capacidad para 15.000 animales y hacen 100% hotelería, es
decir, no tienen hacienda propia.
El 60% de sus clientes son criadores e invernadores ("así liberan
hectáreas para la agricultura", afirma) y el resto consignatarios,
inversores y abastecedores que producen la misma carne que luego venderán en
carnicerías y supermercados de todo el país.
Fuente: Clarin - Sergio Persoglia –
Agrodiario
http://www.agrodiario.com.ar/Notas/Ganaderia2004-04-29.htm
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